Caminaba rodeando el borde de los abismos
ramas como telarañas cubrían el cielo
no sabia si continuar o dar marcha atrás
porque no sabía donde iba
ni de donde venía.
Un rayo de luz se coló entre las ramas
apuntando a mi pecho
y sentí mi alma componiendo dulces melodías.
Fue cuando me di cuenta
que por estar buscando insignificantes bienes materiales
olvidé lo que mi alma deseaba,
lo que añoraba
lo que anhelaba
que era y sigue siendo vivir.
Y al comprender esto las ramas se dispersaron
porque nunca estuve perdido,
solo estuve ciego
por las complicaciones
que yo mismo creaba.
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