Abre tus ojos al mundo
para que abunde la belleza
de aquellos organismos
que son uno con la naturaleza.
Y luego respira profundo
para que una cálida brisa
despierte tus sentidos durmientes.
Y al final se abrirá tu mente
porque se habrá enamorado del mundo
¡Quizás!
o tal vez simplemente....
quiera ser parte de aquel ecosistema
que el simple hecho de poseer vida
lo ha hecho hermoso.
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