Soy como un proyectil desorientado,
recién lanzado hacia el espacio,
podando por completo las nubes del camino.
Extraviándome en el horizonte,
cerca de sobrepasar la vía láctea,
comienzo a aferrarme a la galaxia,
como si ha sido de mi propiedad
desde el principio...
Asteroides, estrellas y planetas
son mis leales camaradas ahora,
son de escaso dialogo;
poseen corazones férreos,
y puede que no lo manifiesten
pero su afecto es puro.
A medida que me desplazo
por los confines del universo,
nacen pensamientos inversos,
contrarios a toda lógica...
Como querer llegar al sol,
sin idear las consecuencias,
que sin vacilo serían inmensas;
cuando quise reaccionar
ya era tarde en demasía;
porque comenzaba a sentir el ardor,
mientras me iba disolviendo,
pero a la vez con una gran sonrisa,
debida a mi incauta fantasía
que algunos llamarían sueño
de atinarle un abrazo
al sol...
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